jueves, 2 de febrero de 2012

Reseña del libro El Color del Hielo


RESEÑA
Waldemar Fontes. El Color del Hielo. Montevideo, 2008.

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El Color del Hielo; Ladislao, el perrito polar; Marosa, La foca curiosa; Pingüinos de colores. Cuatro cuentos que se unen en este libro de cuentos infantiles y, por lo mismo, para todo lector.
El autor, Waldemar Fontes, expedicionario antártico del Ejército Uruguayo, da cuenta, literaria y pedagógicamente, a través de protagonistas animales y de una artista, Beatriz, de la interacción del hombre con la naturaleza del Continente antártico.
El primer cuento, El Color del Hielo, nos muestra los descubrimientos, enseñanzas y reflexiones entorno a los misterios de los hermosos paisajes helados de la Antártida.
Beatriz, la joven que tiene la misión de pintar un nuevo edificio construido en la base Uruguaya, irá asombrándose de la diversidad de colores, tonos y matices que el hielo puede reflejar. Los científicos, glaciólogos, biólogos, meteorólogos, doctores y veterinarios, en fin, toda la dotación asentada en la base uruguaya y, en otras, como la base china, rusa y chilena, le ayudarán a descubrir y a decidir, en definitiva, cuál es el color del hielo.
En la búsqueda del color del hielo, podemos destacar tres momentos muy importantes e inolvidables: su conversación con un señor que hacia monitoreo ambiental, quien le enseñó que “el color del hielo se aprecia según con los ojos con que se mire” (pp.12) y “también influye nuestro estado de ánimo y lo que estamos pensando cuando miramos el hielo”; el segundo, lo constituye su viaje al interior de un glaciar, “Hablando con un glaciólogo ruso, Beatriz se enteró de que era posible adentrarse en las entrañas de los glaciares por cuevas y grietas” (pp.14), y el tercer encuentro, fue con un biólogo y músico coreano, quién “comentó algo acerca de la música de las esferas, comparando la secuencia de las notas musicales con diferentes vibraciones que coincidían con una escala de colores que bien podrían interpretarse como arco iris” (pp.16).
Después de todo esto vendría la inspiración divina para dar vida a su obra, que le significó premios y ofertas para ir pintar a Europa.

El segundo cuento, Ladislao, el perrito polar, el primer y único perro polar, “un perrito común, criado en los fondos del cuartel y acostumbrado a acompañar a la gente de infantería en sus marchas y guardias.” (pp.22). Pero, reunía las características suficientes para transformarse en un perro polar, pues era aventurero, fuerte, simpático y no se amilanaba por las dificultades.
Utilizando la personificación como recurso, el narrador hará que el mismo Ladislao, nos muestre su transformación, de perro común a perro polar. Lamentablemente, la bella historia del perrito polar cambiaría porque “Los miembros del Tratado Antártico, reunidos en Madrid, habían aprobado un protocolo de Protección Ambiental, que exigía la extracción de todos los animales no nativos de la Antártida” (pp.34), por lo tanto, plantas y animales no nativos de la antártica debían retirarse en un plazo establecido.

El tercer cuento, Marosa, La foca curiosa, es la historia de una foca que vivía o mejor dicho convivía muy bien con los expedicionarios de la base uruguaya, “era algo normal ver animales descansando o paseándose tranquilamente sin ser molestados dentro de la base Artigas” (pp.38).
Este cuento es el más corto de los cuatro relatos, aunque, no cabe duda, que es el más emocionante. Marosa, la foca, protagonizó un milagroso rescate de marinos que fueron atrapados por hielos flotantes, en un día de mala visibilidad y mucho viento. Durante dos horas permanecieron entre los hielos y la niebla. Entonces, cuando “nuestras manos se estaban congelando (…) nos mirábamos para darnos ánimo y un poco de temor aparecía en nuestros ojos, aunque las antiparras los quisieran ocultar” (pp.42), aparece
la cabeza marrón de Marosa. Con su cara sonriente y utilizando su cola, apartaba los hielos.
Una maravillosa historia en la que el hombre, los animales y la naturaleza nos enseñan a valorar y respetar la vida.

El cuarto y último cuento, Pingüinos de colores, es la historia de los pingüinos de pico rojo, “papúa” o “gentoo”, quienes son sometidos a un experimento para comprobar el grado de estrés que sufren cuando se instala una base.
El experimento consistió en ubicar parlantes, que emitieran ruidos de motores y de gente trabajando, en los lugares que habitaban los pingüinos. Desde lejos, los científicos observaban los movimientos de la colonia de simpáticos pingüinos. Pero el experimento debió ir más allá. Era difícil diferenciar los pingüinos de una familia y otra, por lo que tuvieron que decidir pintar a cada familia con un color diferente.
El experimento llegó a su fin y el verano hizo que los pingüinos, como era normal en su ciclo de vida, navegaran surcando el mar. La mayor sorpresa se la llevó una tripulación que vio los lomos rojos, verdes y amarillos de estas verdaderas aves que vuelan en el agua.
Cuatro cuentos, 50 páginas y mil sueños, permiten afirmar que el autor de estas impresiones literarias antárticas es un poeta del hielo, de los animales y, sobre todo, de la vida en su estado más puro e ingenuo.

Estos relatos, no solo nos permiten ver bajo el agua, sino bajo el hielo.
La habilidad y sensibilidad de Waldemar Fontes, transforma esos helados parajes en un escenario cálido y paradisíaco, en donde el hombre y los animales se funden en una armónica convivencia infantil y, por lo mismo, sincera y verdadera.
El Color del Hielo, es el color del alma que logra asombrarse, soñar y encontrar la esencia del existir. Waldemar Fontes logra mirar con sus ojos y transmitir con su pluma esa esencia que para muchos es invisible.

Dr. Juan Pablo Reyes Núñez
Facultad de Humanidades
Universidad de Playa Ancha,
Valparaíso, Chile.
Valparaíso, diciembre 2011.
http://www.hemisfericosypolares.cl/revista.htm


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