lunes, 5 de abril de 2021

Palabras de Paso



El Podcast

Palabras de Paso, es producido por el Grupo Cultural Entre Columnas y se emite semanalmente desde Radio Piel, haciendo cultura sin fronteras.

PALABRAS DE PASO

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Radioteatro Tapabocas

En 2020, apareció la pandemia y fue necesario adaptarse.  El Radioteatro Tapabocas, reflejó la nueva normalidad, empleando las redes sociales para hacer un teatro con distanciamiento social y con medios de edición artesanales, que vale la pena escuchar.

 


Te invitamos a escucharlo...


El viernes 13 de noviembre, salió el último capítulo del radioteatro que ha apasionando a la audiencia en las redes sociales... #Tapabocas

En el Capítulo anterior, las poéticas expresiones de Jolie, habían aquietado un poco, la afiebrada mente de Juan José, pero la cuarentena por la que pasaba Cristina, su curiosa vecina, aún lo perturbaba…
Jazmín, el guardián perrito que vigilaba la entrada del rincón secreto de Jolie, parecía tener un vinculo con la misteriosa presencia del coche negro que cada día se detenía en la cuadra… y en aquel barrio montevideano había surgido una duda… ¿Los extraterrestres habrían estado detrás de la pandemia? Acaso ¿Los Illuminatti… estarían relacionados con todo esto? 
¿Qué pasará en este capítulo? 


Puedes escucharlo en Anchor






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Tapabocas:

Radioteatro artesanal hecho con distanciamiento social, en tiempos de pandemia utilizando las redes sociales y los medios digitales de comunicación, buscando una manera de mantener el contacto entre las personas y estimular la creatividad. 

Elaborado por el Grupo Cultural Entre Columnas, desde Montevideo, Uruguay, 2020

Los audios fueron grabados primero a partir de las reuniones de Zoom y luego, con la elaboración de un libreto, cada intérprete fue grabando sus parlamentos con los medios que tuviera a su alcance, los que una vez recibidos, fueron editados, de manera artesanal para ser presentados al público.

Puedes verlo en Youtube



Han participado en la elaboración de esta obra:

Waldemar Fontes, que escribió el libreto y coordina y dirige los aspectos técnicos, trabajando con el apoyo de Graciela Viegas, Ricardo Bethencourt, Esther Casas, Karina Spósito, Anabella Fernández, María del Carmen Liesegang, Diego Rondine, Leonardo Rivero y Pablo Contrera.


¿Dónde se puede escuchar el Radioteatro?

Desde el viernes 25 de setiembre 2020, está online en Anchor.fm y puedes seguirlo en esta lista de Spotify

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#Tapabocas #GrupoCulturalEntreColumnas

domingo, 26 de abril de 2020

Crónicas Antárticas

En 2018 comenzamos una columna en el programa "Proyección a la Antártida" que fue tomando forma hasta transformarse en "Crónicas Antárticas" en 2019 cuando el programa se trasmitía por la radio Fénix.

En 2020 este proyecto recobra vida a través de las redes, en el sitio web: cronicasantarticas.com desde donde los invitamos a seguirnos 





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domingo, 25 de febrero de 2018

ciclo de difusión radial 2018-2019 de "Crónicas antárticas"

En junio de 2019, finalizamos un ciclo de difusión, haciendo radio, en el programa Proa al Mar, en el segmento Proyección a la Antártida, con la columna "Crónicas Antárticas"
Hasta diciembre 2018, el programa se emitía por la Radio Uruguay, estando al aire por 26 años con la conducción del Profesor Roberto Bardecio.
Desde el sábado 16 de marzo 2019, hasta fines de mayo, el programa se trasmiió por Radio Fénix AM 1330, culminando un ciclo que nos dejó gratas experiencias.

Se pueden escuchar los programas grabados, en Ivoox desde aquí
#CronicasAntarticas




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Los programas del ciclo emitido por Radio Uruguay, también están disponibles

wafo




www.antarkos.org.uy

viernes, 10 de marzo de 2017

Dante el vigilante y el tesoro del castillo estresante

Cuento: "Dante el vigilante y el tesoro del castillo estresante", por Waldemar Fontes
Obra ganadora del concurso literario “Para Nuestros Hijos”, organizado por la Biblioteca Nuestros Hijos en 2016.


Dante el vigilante y el tesoro del castillo estresante

Dante el vigilante, tenía una gran responsabilidad. Era el guardián de un castillo, en una misteriosa calle de Montevideo, que bajo las sombras de los eucaliptus, guarda secretos que nadie, o casi nadie conoce... 

Él siempre era voluntario para cubrir el turno de la noche cuando alguno de los otros guardias no podía venir. 

Últimamente, cada vez era más frecuente que los guardias de la noche faltaran. Se corrían rumores de que había un fantasma en el castillo y algunos decían haberlo visto y al otro día, muy asustados, ya no querían hacer el turno de la noche nunca más.

El castillo estaba rodeado de árboles muy altos y frondosos y mucho espacio vacío. De noche, la bruma impedía ver siquiera las luces de la calle y el silencio, solo era quebrado por el movimiento de las ramas o el vuelo de los murciélagos que salían a cazar y regresaban luego a sus cuevas.

El vigilante no se asustaba fácilmente y ya en la primera noche que tuvo que reemplazar a uno de los guardias asustados, se dio cuenta que unos niños del barrio vecino, habían preparado una escena para asustarlo, colocando unas telas blancas colgadas de una rama, sobre el sendero.

Tomó su linterna y sacó la tela suavemente, haciéndose el distraído mientras escuchaba las risas de los niños que escondidos, esperaban asustarlo, y repentinamente, se dio vuelta y alumbró con su potente linterna, gritando: -¡Los vi, ya sé quiénes son!, sorprendiendo a los chicos que asustados, corrieron a sus casas. 

El vigilante, volvía muy confiado a su puesto, cuando algo lo hizo detener. Los pelitos de la nuca se le erizaron y no se animaba a darse vuelta. Un ruido de ramas lo congeló y quedó alerta y entonces, algo pasó frente a él, dirigiéndose bajo el gran ciprés, el más antiguo del castillo.

Cuando se recuperó del asombro, alumbró con la linterna, pero ya no vio a nadie. Tampoco se veían huellas sobre el pasto mojado, ni sobre la tierra blanda del cantero. 

Como el vigilante no era de asustarse así nomás, regresó a su puesto, donde lo esperaba su amigo, Barillo el gato amarillo. Mientras se cebaba un mate, preguntó a Barillo: -¿viste a alguien pasar por acá? 

El gato ronroneó y se refregó contra su pierna, como diciendo, -claro que lo vi, los gatos vemos cosas que la gente común, no ve. Pero Dante no lo comprendió, arregló el mate y siguió con su tarea de vigilar.

A la mañana, cuando llegó el encargado del castillo, preguntó si había ocurrido algo extraño en la noche y Dante, sin inmutarse dijo que no y se ofreció voluntario para seguir cubriendo el turno de la noche. El encargado quedó encantado pues ya no sabía cómo solucionar ese problema, así que se despidió y se fue.

Mientras el guardia caminaba a su casa, Barillo se fue sutilmente, saltando los muros, hasta la casa de la calle Iturbe, donde vivía su amigo Andador, el perrito explorador.

-Este es un caso para nosotros, dijo Barillo. Debemos ayudar a Dante el vigilante, a descubrir un gran misterio que está estresando a todos los que trabajan en el castillo y le contó lo que había visto.

Esa noche, cuando Dante comenzó su turno, Barillo y Andador observaban todo con mucha atención.

La noche estaba muy tranquila y Dante hacía su ronda habitual, pero cuando dieron las doce de la noche, sopló una brisa y se oyeron pasos. El vigilante salió rápido para afuera y vio de nuevo a una persona caminando rumbo al ciprés. Corrió atrás de ella, pero igual que la noche anterior, cuando llegó, no había nadie, ni ruidos, ni huellas, nada.

Andador quería ladrar, pero Barillo no lo dejó. –Cállate y observa. Mira, allá va la persona. Pero Dante no la ve, solo nosotros la vemos.

El vigilante regresó a su puesto rezongando, ¿vieron a esa persona? Qué gente más atrevida. Pasan sin permiso por un lugar vigilado y no son capaces siquiera de saludar, ¿Se puede creer?

Barillo y Andador se miraron asintiendo. Hay que ver cada cosa, pensaron.

A la mañana, llegó el encargado y de nuevo preguntó si había ocurrido algo extraño y Dante, dijo que no.

Andador y Barillo esperaron que se fuera por la Avenida Lezica y lo llamaron a Orfeo el benteveo, un pájaro muy conocedor, que sabía algo que había escuchado de un águila muy vieja que muchos años atrás, había construido un nido en un lugar inaccesible, sobre los techos del castillo, en la cumbrera más alta, donde nadie podía llegar y desde donde ella, podía observar todo.

Muchos años atrás, el águila había visto a Homero el jardinero, excavando por todo el parque haciendo hoyos donde enterraba algo.

-¡Un tesoro! Dijo Barillo entusiasmado. 

Ese castillo tuvo una historia muy triste, siguió el benteveo. Parece que quien lo mandó construir nunca lo pudo disfrutar porque fue asesinado y por eso la familia tampoco quiso vivir allí. 

-Qué triste, dijo Andador.

-Homero quedó muy apenado por la muerte de su patrón y viendo que el castillo era tan lindo, no podía imaginar que fuera estresante para la gente que lo visitara.

-¿Por eso escondió un tesoro en el jardín? Preguntó el gato.

-Yo no sé qué escondió. Dijo terminante el benteveo. Solo el águila podría saberlo, pero ya no está con nosotros.

-Tenemos que contarle a Dante, dijo el gato. -Si encuentra el tesoro, se hará rico y podrá cumplir su sueño de ser detective privado y ya no tendrá que pasar frío en las noches, haciendo guardia en lugares estresantes como este castillo. ¿Pero cómo le explicamos? 

-Yo sé cómo, dijo Andador. Le pediremos ayuda a Sofía, que ella si comprende lo que los animales podemos decirle. 

Sofía era una niña de siete años, pero parecía de más. No por el tamaño, pues era muy pequeñita, sino por su inteligencia y por cómo se comportaba.

Apenas con dos ladridos, Andador le explicó la situación y la niña dijo, -Ah, ya entiendo. Déjenme buscar algo de información en Internet y después vemos. 

Mientras Sofía revisaba la red, Barillo y Andador miraban hacia el parque. Allí, debajo del ciprés, estaba la figura de Homero el jardinero, que les señalaba un lugar junto al árbol.

La niña, rápidamente consiguió información, contándoles a sus amigos que el castillo había sido construido por Juan Idiarte Borda, que era Presidente del Uruguay a fines del siglo XIX y que había sido asesinado por un enemigo… Pero escuchen esto: cuando la familia dejó el lugar, apenados por la tragedia, un jardinero muy amable había quedado a cargo de cuidar el castillo, dejando pequeños mensajes escondidos para aquellos que en el futuro supieran encontrarlos.

-¡Viste! ¡Hay un tesoro! ¿Serán joyas? Pero no es para ti Sofía, es para mi amigo Dante, dijo el gato.

Sofía se rio y dijo: -yo no necesito ese tipo de tesoros. Pero vamos a sugerirle al vigilante que busque. Así que pidió permiso a sus padres para ir al parque del castillo y se quedó por allí, esperando la llegada de Dante. Barillo y Andador, observaban.

Cuando el vigilante llegó, saludó muy amable a la niña y ella le preguntó si sabía la historia del ciprés que allí crecía.

El guardia curioso le dijo que no y le pidió que le contara, entonces ella le relató todo lo que había averiguado en la red, más algo que le contaron sus padres en la noche. 

Le dijo a Dante, que tiempo atrás, algunas personas habían encontrado valiosos objetos por allí, siguiendo las indicaciones de una figura que se les aparecía y les indicaba lugares. 

-Como me ocurrió a mí, pensó Dante. -¿Será una coincidencia? ¿Por qué esta niña viene aquí y me cuenta estas cosas? 

Mientras miraba hacia el ciprés, la niña se fue saltando rumbo al portón donde la esperaban sus padres y cuando Dante le quiso preguntar más, ella ya no estaba.

Comenzó la guardia como todas las noches. Estaba tomando un mate mientras acariciaba el lomo de Barillo, cuando sintió que el gato se erizaba y vio una figura que avanzaba directo hacia él.

Se levantó de golpe y cuando miró de nuevo, ya no estaba. Salió afuera y lo vio ahora bajo el ciprés, señalando debajo de un banco de piedra.

Andador, que estaba echado afuera, se levantó y sin ladrar se fue junto a la figura del jardinero y olfateó donde aquel señalaba, explorando el lugar.

Dante, sin miedo, se acercó también y vio que el fantasma tenía una amable sonrisa y le señalaba algo que brillaba en el piso.

El vigilante se agachó y encontró una medallita. Tenía una figura del Ángel de la Guarda. Dante dio vuelta la medalla y leyó que decía: para Homero el jardinero.


-Me la había regalado el presidente, antes de irse. Dijo Homero. 
-La había perdido y nunca más la pude hallar. Cada noche seguí viniendo aquí, esperando que alguien con un corazón generoso y valiente, me ayudara a encontrarla y viniste tú. Ahora es tuya. Cuida este jardín como yo lo hice hasta ahora y ayuda a la gente a buscar la felicidad en las cosas sencillas. Lograr eso es un tesoro, le dijo y desapareció.

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Waldemar Fontes, 2016
Ver la nota sobre el concurso "Nuestros hijos"
Organizadores, jurado y algunos de los premiados visitaron Había una vez y dieron lectura a sus textos. Según Stella Pérez del Castillo, integrante de la Comisión Directiva: “la iniciativa buscó que desde nosotros los adultos, los chicos le tomen el gusto a la lectura”.
Se puede descargar la entrevista, desde acá




sábado, 27 de agosto de 2016

Premio en Concurso de Biblioteca Nuestros Hijos

Los premiados en el concurso de Biblioteca Nuestros Hijos
En el té solidario a beneficio de las obras sociales de la biblioteca, se premió a los ganadores del concurso literario “Para Nuestros Hijos”,  el cual consistía en crear cuentos para niños. 

El jurado estuvo compuesto por las escritoras Claudia Amengual, Gladys Parodi y la experta en literatura infantil Dinorah López; quienes deliberaron que el tercer lugar, lo obtuviera Ilda Villar con el cuento Aventuras de Tommy, el segundo puesto fue para el cuento Lunes de María Magdalena Vidiella y el primer lugar fue para Waldemar Fontes con su cuento Dante el vigilante y el tesoro del castillo estresante.

Organizadores, jurado y algunos de los premiados visitaron Había una vez y dieron lectura a sus textos. Según Stella Pérez del Castillo, integrante de la Comisión Directiva: “la iniciativa buscó que desde nosotros los adultos, los chicos le tomen el gusto a la lectura”.
Se puede descargar la entrevista, desde acá






www.bibliotecanuestroshijos.com.uy


wafo mail: wfontes@montevideo.com.uy

viernes, 29 de mayo de 2015

Día Mundial del Medio Ambiente 2015

Para este Día Mundial del Medio Ambiente 2015, con Marosa la foca curiosa, participamos junto a Las Piedras Recicla, de una campaña de concientización sobre el cuidado del medio ambiente.

En 2015, celebramos también el Año Internacional de los Suelos.Queremos compartir el lema del año de los suelos que dice "Suelos sanos para una vida sana" y transformarlo en un deseo, para este día del Medio Ambiente 2015.

Aspiramos a que mediante la protección de los suelos, se evite la contaminación de los alimentos y de esa manera, se tome conciencia de que debemos moderar nuestro consumo, pues somos siete mil millones de personas y compartimos un mismo planeta. Si no lo cuidamos entre todos, sufriremos las consecuencias de nuestra desidia.